Los actos vandálicos ocurridos el pasado viernes 13 de febrero, en el escaparate de una tienda de Adolfo Domínguez en el Ferrol, si bien han tenido escaso eco en los medios de comunicación, no dejan de ocultar una realidad emergente.
Adolfo Domínguez en recientes declaraciones ha manifestado su preocupación por la situación del país y ha pedido un cambio de gobierno.
Algo que puede resultar tan normal en democracia, como manifestar libremente una opinión; en la España del Pacto de la Civilizaciones de Zapatero, tiene por respuesta la agresión y la intimidación.
La tensa situación en la política española por la grave crisis económica, alejan de la atención popular y de las portadas de los periódicos el gravísimo problema de la violencia que se está gestando a resueltas de la gestión de gobierno, sectaria y revanchista burdamente desarrollada por el Sr. Zapatero.
El fomento irresponsable y partidista por parte del gobierno de la división de España, ha venido a crear la formación de nuevos grupos u organizaciones ultra violentas.
Estas masas, que no descerebradas, pues son conscientes de sus actos y su transcendencia, vuelcan sus frustraciones, por razón de su incultura y quizás difícil encaje socio-laboral en guerras de laboratorio.
Es todavía el momento en el que se está esperando que un portavoz del gobierno o el propio presidente se pronuncie por estos hechos y lance un mensaje del cese inmediato de la violencia mafiosa.
Mucho me temo que estamos en un camino sin retorno. Desgraciadamente muchos políticos carecen de la inteligencia y talla moral suficiente como para ser un ejemplo a la sociedad.


2 comentarios:
A buen entendedor,mejores tus palabras.
Como dices:me temo que estamos en un camino sin retorno. Desgraciadamente muchos políticos carecen de la inteligencia y talla moral suficiente como para ser un ejemplo a la sociedad.
Lo dices todo en esa frase,buen fin de semana.
Chopingo, aunque casi con una semana de retraso quiero darte las gracias por tu aportación.
Saludos
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